¿Cuáles son los diez mandamientos de la Iglesia Católica y qué significan?

Los 10 mandamientos de la iglesia Católica resumen la ley del Antiguo Testamento. Los primeros 4 mandamientos hablan de nuestra relación con Dios, y los últimos 6 mandamientos se refieren a nuestras relaciones con otras personas. Siga leyendo a continuación para informarse acerca del origen de los mismos y el significado de cada uno de ellos.

Origen de los 1o mandamientos

¿Cuándo recibimos los Diez Mandamientos por primera vez? Los eruditos no están de acuerdo, pero una de las respuestas más comunes es en 1491 a.C. Para el mundo judío, es en el festival de Shavuot, el cual también se conoce como Festival de las Semanas y el festival de la recepción de la Torá.

Su relación con Pentecostés

Shavuot es una palabra hebrea que significa semanas y deriva de un mandamiento bíblico. Deuteronomio 16: 9-12 que dice que debemos contar 49 días, una semana de semanas (7 por 7), después del primer día de Pascua. El quincuagésimo día deberíamos celebrar una fiesta de la cosecha. Los rabinos del Talmud hicieron un estudio meticuloso de las fechas en el libro del Éxodo y concluyeron que este día 50 fue el día en que Moisés bajó del monte Sinaí con las tablas de los Diez Mandamientos. Por lo tanto, Shavuot no es solo un festival de gratitud por la cosecha de primavera, sino también la celebración de recibir los Diez Mandamientos y, de manera más general, la entrega de la Torá (los primeros cinco libros de la Biblia).

Cincuenta, en griego, es la palabra Pentecostés. El Libro de los Hechos en el Capítulo Dos informa las experiencias místicas de un grupo de judíos que estaban festejando el Shavuot en Jerusalén. A estos más tarde se los conoció como los apóstoles, y el aniversario de dicho día se lo celebra hoy (modificado ahora para contar desde la Pascua) como Pentecostés.

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La entrega de los diez mandamientos

Probablemente todos conocemos la historia de cómo se dieron los Diez Mandamientos. Dios le dice a Moisés que suba solo al monte Sinaí y permanezca allí cuarenta días y cuarenta noches. Luego, le da las dos tablas de piedra con los mandamientos inscritos.

Mientras esto sucede, la gente de abajo se impacienta y se asusta. Moisés llega un poco tarde, por lo que deciden que necesitan algo concreto para representar a Dios. Su solución es construir un becerro de oro. Cuando Moisés baja de la montaña y ve el ídolo de oro, rompe las tablas y destruye el becerro. Tanto el judaísmo como el cristianismo trazan gran parte de su historia a esta entrega de los Diez Mandamientos. Dios finalmente le ordena a Moisés que haga un segundo juego de tablas para dárselo al pueblo.

Veamos dos formas de interpretar esta historia. Quizás, cuando los Diez Mandamientos fueron destruidos por primera vez, la gente simplemente no estaba lista. Acababan de salir de Egipto y necesitaban una representación física y concreta de Dios. Un creador de reglas que no podían ver era demasiado abstracto, se sentían inseguros. Solo cuando se volvieron un poco más maduros, un poco más confiados, pudieron aceptar la idea de un conjunto de leyes por las que vivir. Ahora Dios podría ser un dador invisible de leyes, y no se necesitaba de un ídolo de oro como el que habían creado.

Un segundo punto a destacar es que el becerro de oro fue una gran ofensiva. ¿Puedes imaginar? Perdieron la fe en Dios días después de los milagros que los ayudaron a dejar Egipto. Perdieron la confianza en su líder, Moisés, porque llegó unas horas tarde. Sin embargo, Dios les da una segunda oportunidad. Si Dios puede perdonar al sumo sacerdote Aarón y a la masa de los israelitas, hay esperanza para todos nosotros.

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Algunos lectores entienden el relato de la Biblia como un informe histórico de eventos que sucedieron tal como se describe. Otros lo ven como los esfuerzos de uno o más reporteros para describir eventos que no vieron ni entendió. Otros lo ven como una leyenda sobre cómo se desarrollaron estas leyes. Algunos piensan que es una ficción creada para dar poder a las leyes y a los líderes que las establecieron.

¿Cuáles son los 10 mandamientos?

  • Amarás a Dios sobre todas las cosas.
  • No tomará el nombre del Señor tu Dios en vano.
  • Santificarás las fiestas.
  • Honrarás a tu padre y a tu madre.
  • No matarás.
  • No cometerás actos impuros.
  • No robarás.
  • No darás falso testimonio ni mentirás.
  • No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  • No codiciarás los bienes ajenos.

Significado de los 10 mandamientos

El primer mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas.

¿Qué significa esto? Debemos temer, amar y confiar en Dios sobre todas las cosas.

El segundo mandamiento: No tomará el nombre del Señor tu Dios en vano.

¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios para no maldecir, jurar, usar artes satánicas, mentir o engañar por Su nombre, sino invocarlo en cada problema, orar, alabar y dar gracias.

El tercer mandamiento: Santificarás las fiestas.

¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios para que no despreciemos la predicación y Su Palabra, sino que la consideremos sagrada y la escuchemos y aprendamos con alegría.

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El cuarto mandamiento: Honrarás a tu padre y a tu madre.

¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios para no despreciar a nuestros padres y otras autoridades, sino honrarlos, servirlos y obedecerlos, amarlos y apreciarlos.

El quinto mandamiento: No matarás.

¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios para no lastimar o dañar a nuestro prójimo físicamente, sino ayudarlo y apoyarlo en cada necesidad.

El sexto mandamiento: No cometerás actos impuros.

¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios para llevar una vida pura y decente en lo que decimos y hacemos. El esposo y la esposa se deben amar y honrar mutuamente.

El séptimo mandamiento: No robarás.

¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios para no tomar el dinero o las posesiones de nuestro prójimo, ni obtenerlos de ninguna manera deshonesta, sino ayudarlo a mejorar y proteger sus posesiones e ingresos.

El octavo mandamiento: No darás falso testimonio contra tu prójimo.

¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios para no decir mentiras sobre nuestro prójimo, traicionarlo, calumniarlo o dañar su reputación, sino defenderlo, hablar bien de él y explicar todo de la manera más amable.

El noveno mandamiento: No codiciarás los bienes ajenos.

¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios de modo que no planeemos obtener la herencia o la casa de nuestro vecino (u obtenerla de una manera que solo parezca correcta), sino ayudarlo y serle de utilidad para quedársela.

El décimo mandamiento: No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

¿Qué significa esto? No codiciarás a la mujer de tu prójimo, ni a su criado, ni a su criada, ni a su buey, ni a su asno, ni nada que sea de tu prójimo.